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La Imagen del Candidato


Uno de los grandes engaños que se han difundido sobre Estrategia Electoral es aquella que asegura que la Imagen visual del Candidato es determinante para que la gente decida votar o no por él.

Según estas falsas promesas difundidas por los llamados expertos en Imagología, Imagen, Colorimetría, Vestuario y Cosmetología y algunos que se presentan como asesores de Marketing Político, si un Candidato es guapo, bien peinado, con buena figura física, bien vestido y con buenos modales tiene prácticamente el triunfo en la bolsa porque la gente prefiere a los hombres y a las mujeres atractivos a la hora de emitir su voto.

El sentido común nos dice, tan sólo con echar una mirada a la mayoría de los gobernantes que han ganado elecciones, que es falso que un Candidato guapo tenga ventajas sobre uno menos agraciado porque las motivaciones de los votantes son más complejas que las simples calificaciones estéticas de los contenientes.

No obstante la contundencia de la realidad existe una fuerte tendencia entre los equipos de los Candidatos de sobredimensionar los aspectos estéticos y de tratar de transformar la apariencia del contendiente.

En algunas ocasiones al Candidato se le pone en manos irresponsables que acaban transformándolo al grado de despersonalizarlo. En la mayoría de los casos estas transformaciones tienen un efecto de incomodidad en el Candidato, misma que se nota en su comportamiento.

Quien tiene verdadera experiencia y conocimiento en Campañas sabe que la Estrategia y el Mensaje adecuados son los instrumentos que pueden hacer que un Candidato gane una Elección, independientemente de la belleza de los contendientes o de la marca de ropa que usen.

Por eso es conveniente saber que no es lo mismo un Consultor Político que un Imagólogo, Cosmetólogo o asesor de Imagen. El primero ayuda a ganar Elecciones, los demás sólo sirven para alimentar el ego del Candidato.

¿Debe un Candidato dirigir su propia Campaña?



Es muy frecuente que los propios Candidatos pretendan dirigir y coordinar ellos mismos sus Campañas. Esto es un grave error y surge sobre todo porque normalmente consideran que nadie es capaz de conocer como ellos los sentimientos y las motivaciones de los electores a los que pretende representar o gobernar.

Con la misma frecuencia se genera la desconfianza a dejar en manos de un Consultor Político la Estrategia de la Campaña, porque se cree que no es posible que alguien ajeno al entorno del Candidato pueda interpretar los sentimientos de los electores.

Hay razones fundadas para afirmar contundentemente que es un grave error que sea el propio Candidato quien diseñe, dirija y coordine su Campaña. Aquí repaso algunas de esas razones.

• En la mayoría de los casos, el Candidato se enfrenta a su primera experiencia electoral o ha tenido unas cuantas experiencias en la búsqueda de los votos. Por el contrario, un Consultor Político tiene experiencia en muchas Campañas, sabe lo que generalmente funciona y lo que no funciona, por lo que constituye una magnífica aportación a la hora de diseñar la Campaña.

En la mayoría de las ocasiones, cuando se revisan Campaña perdedoras, uno se encuentra lamentablemente que en ellas se cometieron los errores tradicionales de los principiantes.

• Cuando el Candidato y su equipo cercano ya han participado en otras elecciones tienden a repetir las mismas estrategias que utilizaron en el pasado porque no saben que cada Campaña es diferente, aún cuando se realice entre el mismo electorado. Estrategias exitosas en un lugar tienden a ser fracasos en el mismo lugar en diferente tiempo, de la misma manera que Estrategias exitosas en cierto lugar no serán igualmente exitosas en otro. Un Consultor Político en cambio sabe que cada elección es diferente y que en cada ocasión deben hacerse los estudios adecuados para crear la Estrategia conveniente al lugar y al momento en que se llevará la Elección.

• Un Candidato, por ser su persona la que está sujeta a la aceptación o al rechazo de los Electores, tiende a tomar decisiones y a actuar motivado por la subjetividad: tenderá a rechazar las malas noticias y a magnificar las buenas. El Consultor Político, por su parte, es un profesional que sabe que una Campaña debe ser manejada con absoluta objetividad para poder tomar las decisiones adecuadas para ganar la Elección.

• Además, un Candidato tiene muchas cosas qué hacer en una Campaña como para que todavía tenga las condiciones de crear una Estrategia ganadora, coordinar las actividades y hacer una evaluación objetiva de los resultados. Un Consultor Político sólo se dedica a estudiar el comportamiento de los electores, a sumar experiencia en materia de comunicación política y propaganda y sus pensamientos están todo el tiempo dedicados a encontrar la manera de ganar Elecciones.

• Finalmente podemos decir que siempre resulta muy común que quienes rodean a un Candidato no le lleven malas noticias sobre el desarrollo de la Campaña. Un Candidato normalmente sólo recibe las buenas noticias, por lo que se crea una idea falsa del desarrollo de su Campaña hasta que llegan los malos resultados de las urnas. Un Consultor Político, por la experiencia que acumula, sabe que las malas noticias son más importantes que las buenas y aprende a conocer cuándo le están ocultando los datos negativos.

Estos son sólo algunos argumentos que nos ayudan a sostener que un Candidato no debe ser el responsable de la creación de la Estrategia de su propia Campaña, de su coordinación ni de la evaluación de la misma.